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Agilidad de Aprendizaje y Aprendizaje Experiencial DBM

Blur image of a confident business woman with her colleagues at the backAgilidad de aprendizaje mediante aprendizaje experiencial e instrucción formal

Cada vez suena más y se da más importancia al concepto de “agilidad de aprendizaje” o “learning agility”, término acuñado por Kenneth de Meuse hace poco y citado últimamente por las revistas de management más prestigiosas .  Descrita por algunas fuentes como la competencia clave del siglo XXI, tiene todo que ver con la capacidad de responder con éxito en entornos dinámicos, volátiles, complejos e impredecibles.

Una de las descripciones más comunes y fáciles de comprender de la Agilidad de Aprendizaje es que es la capacidad de saber “Qué hacer cuando no sabes qué hacer”. Dicho de otra manera: responder flexible y apropiadamente  ante lo no esperado o cuando los procedimientos estandarizados o  pre-empaquetados no funcionan: en términos de DBM, adentrarse con éxito en lo desconocido. Se afirma que la “agilidad de aprendizaje” más que la habilidad de improvisar, es la capacidad de aprender, rápida y eficazmente de la experiencia y aplicar ese aprendizaje.

Hay opiniones que identifican la importancia de “learning agility” como un factor (o incluso el factor por excelencia) que distingue a las personas con alto potencial de éxito sostenido y progreso en su desarrollo profesional de los demás. Es fácil entender por qué. En un mundo volátil y complejo, las oportunidades para diferenciarse y destacar suelen venir de imprevisto.

El propio De Meuse dice que “learning agility” es “the willingness and ability to learn from experience, and subsequently apply that learning to perform successfully under new or first-time conditions.” es decir la disposicion y capacidad de aprender de la experiencia, y después aplicar ese aprendizaje para actuar de forma satisfactoria bajo condiciones de novedad o “primer ensayo”.

En su listado de condiciones que probablemente promuevan la agilidad de aprendizaje De Meuse et al. incluyen lo siguiente:

Experiencia amplia: haber vivido en diferentes lugares y culturas y haber desempeñado una variedad de funciones laborales.

auto – consciencia (o auto-conocimiento): la capacidad de generar “insights” personales y tener auto-percepciones certeras.

la capacidad de manejar la complejidad.

efecto de la cultura: una cultura que castiga el error tenderá a inhibir el aprendizaje. Por ello se identifican las culturas que fomentan la exploración activa como las más favorables para la agilidad de aprendizaje.

Pero más allá de las circunstancias históricas que puedan (o no) servir como indicadores de la probabilidad de que una persona determinada sea ágil aprendiendo, lo cierto es que “la capacidad de aprender de la experiencia y aplicar ese aprendizaje

de forma efectiva” es precisamente lo que se aprende con el modelado DBM.

En esto es único.

Y esto ¿se puede aprender? 

Puede parecer que la mejor manera de desarrollar la agilidad es con Simulaciones, Role plays y Casos: colocar a las personas en situaciones poco familiares y ver cómo aplican conceptos y procedimientos aprendidos. Pero eso no es como se desarrolla el aprendizaje o  la agilidad sino más bien como se puede poner a prueba lo aprendido. En nuestra experiencia (que abarca unos 30 años de investigación y desarrollo constantes) la mejor manera, la más sólida, completa y profunda es empezar con la experiencia, extenderla mediante la exploración y, a partir de allí, crear nuevas estructuras que puedan servir para experimentar y enriquecer sistemáticamente lo aprendido.

DBM ofrece un conjunto único de habilidades, modelos, distinciones, y frameworks, todos ellos relacionados para crear, guiar y desarrollar el aprendizaje individual y organizativo.

 

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